viernes, 16 de junio de 2017

Plataforma

Plataforma
Con una mezcla de mercadeo, turismo, sexo, sociología elemental, algo de política, análisis económico y terrorismo, entre otros asuntos, Michel Houellebecq cuenta en su novela Plataforma, publicada en 2001, la historia de un funcionario misántropo y gris, que espera encontrar la felicidad sin hacer mayores esfuerzos.
Después de la muerte de su padre decide hacer un viaje a un destino exótico. Con la mirada ácida con que se ve a sí mismo, a su vida y a su entorno describe un país con grandes atractivos para los viajeros donde el sexo a la venta tiene gran importancia como fuente de divisas. Un aspecto que se convertirá en elemento crucial para los planes de una empresa dedicada a la industria del turismo con la que se involucrará después tangencialmente.
En aquel país conoce a una mujer ejecutiva y desinhibida a quien volverá a encontrar en París, cuando regresa para continuar realizando un trabajo que no lo satisface. Con ella recuperará el interés por la vida y empezará a creer que todavía puede llevar una existencia como las que ha observado con tanto desapego. Aunque no sienta un verdadero apasionamiento por lo que podría llamarse una vida “normal”, se plantea seriamente incorporarse a un mundo que no desprecia abiertamente, pero que ve con escepticismo.
En esta obra el autor expone unas ideas que si bien no representan el pensamiento de todos los franceses, ni mucho menos el de todos los europeos, reflejan la posición de muchos de ellos frente a la realidad de la Europa contemporánea y a la de los países del tercer mundo que ya no son vistos como meros proveedores de materias primas, sino como lugares de aventura y entretenimiento para los miembros de una sociedad cansada y sin esperanza.

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