viernes, 20 de enero de 2017

Qué empiece la fiesta

¿Qué podrán tener en común un escritor estrella, un vendedor de muebles líder de una secta satánica, una cantante de música pop y un empresario de dudosa reputación?
El autor italiano Niccolò Ammaniti con un gran bagaje de conocimientos, o una muy desarrollada capacidad de recopilar información en la red, da al lector en Que empiece la fiesta (2009), una historia que se lee en clave de comedia grotesca pero que es en realidad una ácida crítica a la dimensión moral de la sociedad contemporánea.
En una fiesta, que se efectúa en un enorme parque convertido en zoológico desproporcionado y donde hasta es posible realizar cacerías que evocan épocas pasadas, se juntan los famosos de una sociedad italiana muy similar a la real.
Ammaniti dibuja unos personajes que copian a los nuevos héroes, reconocidos en todo el mundo. Personajes que han llegado a la fama gracias a acontecimientos aleatorios y que tienen un denominador común: la popularidad y el dinero.
A todo lo largo de la novela hay un regusto a cultura pop, a la trivialización de la vida que se hace en los medios de comunicación y que el público sigue fanáticamente.
Hasta la literatura se ve rebajada por escritores que luchan por conciliar su adicción a la fama con la creencia de que su trabajo debe ser testigo de la realidad. Y los ídolos de hoy, los deportistas, aparecen convertidos en una especie de monstruos tipo Hulk recluidos en un mundo cuasi prehistórico.
Por el contrario en el mundo cotidiano la vida sigue su curso y la gente corriente, los demás, viven con arreglo a anhelos más viscerales.

jueves, 19 de enero de 2017

Esperando a los bárbaros

"...anocheció y los bárbaros no llegaron.
Y unos vinieron desde las fronteras
y dijeron que bárbaros ya no existen.
Y ahora qué será de nosotros sin los bárbaros."
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Esperando a los bárbaros, escrito en 1904, forma parte de los 154 poemas canónicos de Constantino Cavafis y es quizá uno de los más conocidos de este autor; sobre todo después de que el premio Nobel le fuera concedido en 2003 a J. M. Coetzee, quien entre otras obras había publicado una novela con el mismo nombre en 1980.
Cavafis, el poeta de Alejandría, describe un suceso ambientado en las postrimerías de un imperio indefinido. Evoca el esplendor de una vieja civilización, manifiesta sus aprensiones y esperanzas de entregar la responsabilidad a quienes no se sabe si existen. Sin embargo, Cavafis no menciona el temor a lo desconocido ni cuestiona las pasadas acciones del imperio.
Los bárbaros allí, son una entidad imprecisa como en la novela de Coetzee, donde se ha querido ver únicamente un cuestionamiento a la violencia de Sudáfrica, cuando es también la mirada que dirige a su interior un hombre de mediana edad a quien la vida no le ha permitido encontrar respuesta a sus preguntas. Funcionario de un pueblo fronterizo, asiste impotente a los esfuerzos del imperio por justificar su dominación y su violencia.
Una situación analizada en otro libro homónimo, publicado en 1992 por el editor y periodista francés Guy Sorman donde se exponen las leyes y las políticas de diferentes lugares del mundo contemporáneo con respecto a los bárbaros de hoy: los inmigrantes y los drogadictos. Un problema que se extiende por toda la historia del siglo XX y que ha alcanzado unas dimensiones al parecer inmanejables en estos comienzos del siglo XXI.

Las mil y una noches

Pocas obras literarias tienen tanta fama y han resistido tanto el desgaste del tiempo como Las mil y una noches de autor o autores desconocidos. Pero también son pocas las que han soportado tantos asaltos de editores bien y mal intencionados.
Entre las versiones más conocidas en español está la traducción que hizo Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) de la versión francesa de J. C. Mardrus (1868-1949). Es en ésta, al parecer, donde se han basado la mayoría de las que conocemos los hispano hablantes. Sin embargo, son escasas las ediciones completas de esta obra. A pesar de todo, las compilaciones, los resúmenes y las alteraciones de segunda y tercera mano han acercado a millones de lectores al mundo prodigioso que allí se retrata: lugares misteriosos, huríes de asombrosa belleza, tesoros fabulosos, califas y emires dueños de la vida y hacienda de sus súbditos.
Por lo general los libros que se hacen llamar Las mil y una noches se enfocan en algunos relatos de genios, alfombras voladoras o hechos fantásticos. Pero esta obra es mucho más. Es una combinación de historias que tienen su propio desarrollo aunque siempre vuelven al origen: Sherezada, quien cede constantemente la voz a múltiples narradores para que envuelvan al lector y lo pongan en presencia de personajes que son los verdaderos protagonistas y cuyo número parece infinito. Tal vez por eso fue una de las obras preferidas de Borges.

miércoles, 18 de enero de 2017

Hibana Spark

"En el fondo de mi corazón
aquellos sentimientos
todavía hacen ruido.
En mi interior nada ha cambiado."
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El pasado junio se lanzó en occidente Hibana: Spark, una serie japonesa basada en la novela Hibana de Naoki Matayoshi, ganador del prestigioso Premio Akutagawa de literatura. Este libro que fue la obra literaria más vendida en el 2015 (más de dos millones de ejemplares) se enfoca en la amistad de dos comediantes del género Mansai: uno principiante y uno que ya tiene experiencia en ese mundo.
Acostumbrados a percibir al Japón a través del lente del manga, el anime o las películas de Hayao Miyasaki sorprende ver una serie que muestra personas reales cuyos sueños y deseos no se distinguen de los nuestros sino por los matices de la cultura. Una cultura que sigue siendo bastante alejada de la nuestra, no sólo por las manifestaciones usuales como el comportamiento social o la comida sino por el humor, donde se encuentran las mayores sorpresas y donde se descubre que la frase “el humor es universal” pierde sentido. Cuando se asiste a una sesión de Mansai, un género humorístico que apareció en el período Heian (794-1185) y que sigue vigente en el Japón actual, especialmente en la región de Osaka, se ven las diferencias con el humor occidental. Pero aunque la novela y la serie de televisión giran en torno al mundo del Mansai (el autor de Hibana es comediante de este género) nos permiten contemplar una realidad donde las emociones se expresan en gestos poco usuales y en un idioma diferente.