Mostrando las entradas con la etiqueta J. M. Coetzee. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta J. M. Coetzee. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de septiembre de 2017

El maestro de Petersburgo

El maestro de Petersburgo
Cuando muere Pavel Isáiev, su padre, Fiódor Dostoievski, va a Petersburgo a recoger sus pertenencias pero sobre todo a recuperar de alguna manera el tiempo que aquel pasó en esa ciudad. Así inicia la novela El maestro de Petersburgo publicada en 1994 por J. M. Coetzee.
Durante ese proceso de reconstrucción el padre, a quien lo agobia el dolor por la muerte de su hijo, tendrá que exponerse a escuchar testimonios que parecen desvelar los verdaderos sentimientos de Pável. La vida de éste en Petersburgo le revela aspectos insospechados de su hijo: como su relación con uno de los movimientos más beligerantes contrarios al Estado ruso o la duda que pesa sobre las verdaderas causas de su muerte.
Más que a una investigación sobre la muerte de Pável se asiste a la inmersión del personaje Dostoievski en la intimidad de una relación donde el hijo participa pasivamente. Mientras busca en todos los lugares posibles e interroga a los testigos más directos acerca del pensamiento de su hijo, tiene que enfrentar la idea de su probable desamor o al menos la mirada cruda con que lo observa desde un lugar inalcanzable.
En esta novela se plasman, además de su rechazo a la manipulación que se quiere hacer de la muerte, las ideas de Dostoievski sobre la política rusa y su oposición a la supuesta voz del pueblo que pretende representar el amigo revolucionario de Pável.
La convulsionada realidad rusa durante 1869 sirve de telón de fondo a Coetzee para presentar al lector la imagen atormentada de un escritor que intenta conciliar sus ideas políticas con sus convicciones religiosas y en última instancia con el oficio de escribir.
Una apasionante historia donde un hombre se cuestiona la verdad de sus emociones influenciadas, irremediablemente, por la situación social de la madre Rusia que le tocó vivir.

jueves, 19 de enero de 2017

Esperando a los bárbaros

"...anocheció y los bárbaros no llegaron.
Y unos vinieron desde las fronteras
y dijeron que bárbaros ya no existen.
Y ahora qué será de nosotros sin los bárbaros."
*************************
Esperando a los bárbaros, escrito en 1904, forma parte de los 154 poemas canónicos de Constantino Cavafis y es quizá uno de los más conocidos de este autor; sobre todo después de que el premio Nobel le fuera concedido en 2003 a J. M. Coetzee, quien entre otras obras había publicado una novela con el mismo nombre en 1980.
Cavafis, el poeta de Alejandría, describe un suceso ambientado en las postrimerías de un imperio indefinido. Evoca el esplendor de una vieja civilización, manifiesta sus aprensiones y esperanzas de entregar la responsabilidad a quienes no se sabe si existen. Sin embargo, Cavafis no menciona el temor a lo desconocido ni cuestiona las pasadas acciones del imperio.
Los bárbaros allí, son una entidad imprecisa como en la novela de Coetzee, donde se ha querido ver únicamente un cuestionamiento a la violencia de Sudáfrica, cuando es también la mirada que dirige a su interior un hombre de mediana edad a quien la vida no le ha permitido encontrar respuesta a sus preguntas. Funcionario de un pueblo fronterizo, asiste impotente a los esfuerzos del imperio por justificar su dominación y su violencia.
Una situación analizada en otro libro homónimo, publicado en 1992 por el editor y periodista francés Guy Sorman donde se exponen las leyes y las políticas de diferentes lugares del mundo contemporáneo con respecto a los bárbaros de hoy: los inmigrantes y los drogadictos. Un problema que se extiende por toda la historia del siglo XX y que ha alcanzado unas dimensiones al parecer inmanejables en estos comienzos del siglo XXI.