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viernes, 15 de mayo de 2020

La máscara de la muerte roja


“La «Muerte Roja» había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa”.
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De los siete pecados capitales, que puede cometer un ser humano contra otro o contra sí mismo, quizá el que se considera menos grave en esta época es el de la soberbia.
En La máscara de la muerte roja, cuento publicado en 1842, Edgar Allan Poe retrata con unos cuantos trazos un personaje que podría figurar en la basta galería de tópicos literarios como la representación de la arrogancia.
Durante una de las tantas pestes que han asolado a la humanidad en su ya larga historia, el príncipe Próspero reúne a sus más allegados y se retira con ellos a una abadía fortificada donde las fiestas y los banquetes se suceden en un aparente aislamiento que salvará sus vidas y les permitirá entregarse al placer, libres de toda aflicción.
A los seis meses de reclusión el príncipe resuelve dar una magnifica fiesta de disfraces que tiene como escenario siete espléndidas y suntuosas salas -donde se divierten sus mil acompañantes- cuya decoración de aspecto delirante está iluminada y realzada por una luz teñida por un tono diferente del espectro cromático. Pero en la última de ellas todo es lóbrego: una luz roja cae sobre la negra superficie de todas las cosas. Es en ese lugar donde Próspero enfrentará al extraño invitado que ha aparecido en este desenfrenado y sorprendente gaudeamus, ataviado de manera por demás ofensiva.
En este cuento uno de los maestros de la literatura representa el miedo que se disfraza de alegría y la insensatez para la que no parece que llegue a existir una cura, pues cada vez que la humanidad enfrenta una crisis que amenaza su supervivencia espera que de ella se extraiga un aprendizaje que se incorpore a su bagaje de conocimientos. Vana ilusión; la memoria humana dura muy poco. Quizá por eso existen los libros, para ayudarnos a recordar, pero su contenido también se olvida, cuando no se abren con regularidad.

sábado, 11 de enero de 2020

Mil grullas

"Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos."
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En una antología de cuentos de diversos autores aparece en 2011 Mil grullas de Elsa Bornemann. En este relato, basado en una creencia japonesa, dos niños, Toshiro Ueda y Naomi Watanabe, protagonizan una historia que aparentemente es interrumpida por el suceso más catastrófico del siglo XX, pero que permanece en el tiempo gracias al recuerdo que perpetua un Toshiro adulto.
La autora convierte un hecho pavoroso en un ejemplo de la capacidad que tienen los seres humanos para sobreponerse al horror apoyándose en la esperanza, ese estado de ánimo que permite paliar el dolor en ocasiones. No en vano en la antigua Roma se la consideraba una divinidad hermana del sueño que da tregua a las penas y de la muerte que las termina.
Mil grullas es un cuento que lleva a reflexionar sobre la inconsciencia con la que diariamente se llevan a cabo tantas acciones que tal vez sean las últimas de nuestra vida, sobre todo en una época tan convulsionada como ésta, donde la estabilidad es tan frágil como un pájaro de papel. Es cierto que cada acto que ejecutamos siempre es el último y sin embargo es el primer paso para el siguiente. Esta es quizá una de las tantas lecturas que permite una historia simple pero llena de significados.
Aunque se basa en una de las tantas creencias populares que muy seguramente no tienen ningún asidero en la realidad, Mil grullas apela a esa atávica necesidad humana de encontrar una razón para la desgracia, así tenga que recurrir a las quimeras que en muchos casos convierten el sufrimiento en poesía; comprobando una vez más que las pequeñas cosas pueden redimir en algo los actos terribles que se infligen unos a otros los seres humanos.

martes, 24 de diciembre de 2019

Una Navidad

Muchas cosas ocurrieron que me tuvieron despierto toda la noche. Primero, las pisadas, el ruido de mi padre subiendo y bajando las escaleras, respirando con dificultad. Tenía que ver qué hacía. Me escondí en el balcón, entre la buganvilla. Desde allí tenía una visión completa del salón, del árbol de Navidad y de la chimenea…”
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En Una Navidad (1982) Truman Capote retoma unos personajes ya aparecidos en otra estampa navideña (Recuerdo navideño, 1956). En esta ocasión Buddy debe abandonar a Queene su perrita, a sus primos y a su amiga de sesenta y tantos, quien al parecer es más inocente que él, para pasar la Navidad con un padre al que casi nunca ve.
Buddy viaja a Nueva Orleans donde conocerá la amplia y variopinta corte de las amistades de su padre. Como un trofeo es paseado y presentado, pero no se siente feliz; a pesar de ser agasajado por todos no deja de echar de menos la sencillez de la vida en Alabama. Ni siquiera ve la nieve, el único fenómeno que hubiera compensado este viaje. Lo único que lo sorprende y lo seduce es un juguete que ve en una vitrina.
Pasa la noche de Navidad en vela esperando ser testigo de la mayor revelación para cualquier niño cristiano en cualquier momento de la historia. Sin embargo la decepción aparece, pero es mitigada cuando su padre le compra aquel juguete del que nadie logra separarlo en su viaje de regreso. Cuando vuelve, su amiga le revela la verdadera naturaleza de aquello en lo que creía fervorosamente y que el incidente de Nueva Orleans puso en entredicho.
La creciente banalidad de una época que ha olvidado el sentido de unas creencias que, ciertas o no, han hecho parte del imaginario de cientos de generaciones se materializa en esta experiencia de Buddy que, dejando de lado la anécdota personal, podría ser la de millones de niños en todo el mundo.
Con Una Navidad terminan las publicaciones de Truman Capote y se consagra la maestría de un autor que como pocos supo consignar mediante la literatura su propia historia y reflejar en ella la de muchas otras personas.

domingo, 27 de octubre de 2019

La biblioteca secreta

“¿Cómo era posible que en los sótanos de la biblioteca municipal existiera un laberinto tan enorme?”
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El cuento de Haruki Murakami -La biblioteca secreta- fue publicado en 1990, una época en la que las bibliotecas todavía eran visitadas con regularidad. En esta historia un muchacho va a devolver unos libros y de repente es atrapado en un mundo que nada tiene que ver con lo que él conoce.
Como quiere prestar más libros le indican un lugar donde lo atenderán, pero se encuentra con un anciano de aspecto malvado que lo obliga a internarse por un laberinto que se adentra en la tierra. Al fin llegan a una especie de mazmorra donde un hombrecillo de aspecto extraño (parece un híbrido entre ser humano y animal) sirve de carcelero, aunque con reluctancia. Allí el muchacho tendrá que permanecer hasta que cumpla una tarea que parece imposible. De nada sirven sus ruegos para que lo dejen salir; ni su preocupación por su madre y por su estornino ablandan al viejo.
A pesar del miedo que le tiene al terrible anciano, quien no repara en golpearlo a la menor desobediencia, el hombre que se encarga de la celda y le lleva la comida le cuenta algo de lo que pasa en aquel lugar. Las esperanzas del muchacho para volver a su casa se debilitan. Sin embargo, no todo está perdido, cuando aparece una muchacha que se comunica con él sin palabras (no tiene cuerdas vocales), nace su confianza en escapar. Tal vez pueda huir con ella y con el hombrecillo que les indicará el camino de salida.
En la obra de Murakami se encuentran con frecuencia los elementos que aparecen en este cuento y que hacen de sus historias algo tan inquietante: la alteración del tiempo, la soledad, los lugares subterráneos, personajes que no pueden hablar, todo ello combinado en una realidad trastornada y paralela estructurada con la lógica de lo onírico.

domingo, 13 de octubre de 2019

Big Blonde


“Los días eran como gotas de lluvia que se deslizan por el cristal de una ventana.”

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Una clara comprensión de los caracteres le permite a la escritora estadounidense Dorothy Parker hurgar en las complejidades de los personajes que aparecen en sus cuentos, como es el caso de Hazel Morse, la protagonista de Big Blonde (Una rubia imponente) publicado por primera vez en 1929.
El cuento que se desarrolla durante la Prohibición cuenta la historia de una mujer atractiva cuyo espléndido cuerpo le permite ser modelo en un tiempo en el que todavía se consideran deseables las mujeres opulentas; aunque ese ideal ya ha empezado a cambiar. Después de trabajar varios años en un almacén de ventas al por mayor, donde ha conocido a muchos hombres entre quienes es bastante popular gracias a su espíritu alegre, se casa con Herbie, un hombre fiestero y bebedor, que se ha sentido atraído por Hazel y su habilidad para divertirse.
Pero después de un tiempo de casados la alegría programada de Hazel empieza a opacarse y una sensibilidad sin objeto la vuelve huraña y triste con la consecuencia de que la esperada estabilidad matrimonial desaparece y ella se ve empujada a acudir a un expediente que nunca le había gustado: el alcohol. Después de experimentar con diferentes bebidas decide que el whiskey le ayudará a sobrellevar una vida desapacible y a recuperar la magia que tenía su relación con Herbie. Sin embargo las cosas empeoran cuando la bebida exacerba su melancolía y su tendencia a llorar sin motivo.
El esposo se aleja cada vez más y Hazel se involucra con otros hombres, así que cuando Herbie se va definitivamente no se le echa mucho de menos y empieza una larga lista de relaciones con hombres con los que sale por cortas temporadas mientras ellos están en la gran ciudad: Nueva York. Pero su estado de ánimo no mejora. Los hombres tienen que llamarle la atención para que se anime. Hasta que llega el momento en el que Hazel descubre que no tiene ninguna perspectiva salvo beber para calmar esa indefinida tristeza y empieza a pensar con seriedad en la idea del suicidio.

sábado, 28 de septiembre de 2019

La esposa del rufián

“…jamás había contemplado a Guy como a un hombre, sino como a un ser casi fabuloso.”
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De la producción de Dashiell Hammett, uno de los maestros de la novela negra, hay que resaltar la calidad de sus cuentos menos conocidos y entre ellos aquellos donde dibuja con particular agudeza unos excepcionales perfiles psicológicos. Ese es el caso de La esposa del rufián, publicado en 1925, donde una mujer que espera la llegada de su esposo deberá enfrentar una realidad que sólo ha entrevisto mediante las palabras del hombre que le cuenta sus aventuras en ultramar de una manera siempre deslumbrante.
Margaret Tharp espera a su esposo Guy con ansiedad. Cuando está a su lado se olvida de la vida gris que lleva junto a sus conocidos y allegados, aunque secretamente disfruta de la compasión que sienten estos por creerla desgraciada al estar unida a un hombre basto y alborotador que se mantiene al filo de la ley, cuando no es que la viola abiertamente. En esta ocasión la expectativa tiene un ingrediente adicional: la misteriosa aparición de un personaje que se ha presentado intempestivamente en su casa averiguando por Guy.
Cuando al fin llega el hombre que viene de navegar por lugares con nombres tan exóticos y misteriosos como las mismas historias que narra, lo que al principio parece un retorno como los anteriores se ve opacado cuando Margaret menciona al hombre que ha indagado por Guy. A pesar de que éste no parece darle importancia, la atmósfera de la casa se vuelve tensa de inmediato.
Cuando llega el momento de la peligrosa confrontación entre Guy y el hombre que lo esperaba, toda la sordidez de la vida que ha llevado el marinero se hace evidente y a Margaret, que vivía en una especie de novela de aventuras permanente, sólo le preocupa que la imagen de Guy se le desmorone y quede en evidencia que ella no es la mujer de un gigante.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Al este de Occidente


“Las palabras se apilaron en mi corazón como piedras y pensé lo mucho que deseaba ser como el río, que no tenía memoria, y lo poco que quería ser como la tierra, que no podía olvidar.”
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Heredero de la cultura del Imperio Otomano, sometido por la Unión Soviética y hoy miembro de la Unión Europea, Bulgaria es un país cuya historia se ha templado bajo el signo de la adversidad. Esta realidad se percibe en los relatos que componen Al este de Occidente (2011) de Miroslav Penkov.
En esta obra se despliega ante el lector el amplio panorama de la idiosincrasia de un país del este de Europa, cuyos habitantes pertenecen a diferentes etnias y confesiones religiosas, con distintas concepciones del mundo, que a pesar de obstaculizar la definición de una sólida unidad nacional no han conseguido desdibujarla, aunque a veces ésta vacile a causa de los antagonismos y los vaivenes políticos.
En cada relato se revelan las facetas que evidencian las distintas influencias culturales que pesan sobre su pasado o se recuerdan las guerras y los movimientos sociales que han tenido lugar en su territorio. Las luchas por la autenticidad y la libertad se mantienen presentes en la memoria de sus nacionales, incluso en la de aquellos que han emigrado pues nadie puede desprenderse de sus tradiciones.
Una historia de amor escenificada en una aldea dividida por un río, que sus habitantes sólo pueden cruzar cada cinco años para tener contacto o la leyenda de la mujer más bella del mundo son apenas dos ejemplos de la riqueza literaria de este volumen que permite asomarse a un país complejo y apasionante.

viernes, 12 de abril de 2019

Bartleby, el escribiente

“…la felicidad busca la luz, por eso juzgamos que el mundo es alegre; pero el dolor se esconde en la soledad, por eso juzgamos que el dolor no existe.”
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Dos años después de la aparición de la novela “Moby Dick” Herman Melville publica en 1853 el cuento “Bartleby, el escribiente”, un perturbador relato sobre la inexorable desaparición de un hombre.
En una oficina de Wall Street, dedicada a asuntos jurídicos, trabajan cuatro personas aplicadas juiciosamente a sus labores con hábitos perfectamente establecidos. Aunque el jefe de la oficina tiene que lidiar con los temperamentos de dos de sus subordinados, sus variaciones de humor, casi patológicas, no alteran significativamente las actividades.
Hasta que llega Bartleby, un sujeto de aspecto sosegado cuyo trabajo de amanuense es impecable hasta el momento en el que se niega a realizar determinadas tareas. Si bien es cierto que algunas de ellas no tienen relación con su oficio, su negación llega a interferir completamente con sus funciones y por supuesto con la marcha de la oficina, donde su actitud genera un ambiente de incertidumbre que afecta sobre todo al jefe que es incapaz de manejar una situación tan insólita.
Es esta la historia de un hombre sin aparentes lazos sociales que lentamente se va despegando de la vida; en cuya inmovilidad se manifiesta una resistencia pasiva contra un trabajo que para los otros es parte de la existencia, pero que para él ha perdido toda significación. Un proceso que tiene sus raíces en el pasado del personaje y que se agudiza frente a la ventana que da a una pared donde transcurren sus días sin perspectivas, literal y metafóricamente. Esta conducta lo sustrae de la rutina y lo afirma como individuo pero al mismo tiempo lo conduce a la desaparición, pues su tarea de escribiente, fuera satisfactoria o no, era parte de su personalidad.

viernes, 11 de enero de 2019

Tatuaje



“…en los libros ilustrados la belleza era símbolo de fortaleza, y la fealdad, de flaqueza. Todos deseaban conseguir la perfección con tal vehemencia que llegaban al extremo de hacerse tatuar, y en su piel se perfilaban contornos majestuosos y sombras multicolores.”
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Una de las costumbres distintivas de las clases populares en el Japón de finales del siglo XIX era la del tatuaje, considerado por muchos como un elemento que realzaba el atractivo de aquellos que deseaban alcanzar la perfección física. En Tatuaje, un cuento publicado en 1910, Junichiro Tanizaki narra la historia del talentoso Seikichi quien fuera degradado de pintor de ukiyo-e (el grabado japonés) a tatuador, aunque no pudo ser despojado de su sensibilidad y espíritu de artista. Quizá su degradación se debiera a sus apetitos poco convencionales; su placer se alimentaba de maneras extrañas en el que se mezclaban la sensualidad y el dolor. Lo que sí se conoce de seguro es que era el mejor entre los mejores y para ser tatuado por Seikichi era necesario tener una piel y un porte seductores. Pero su “verdadero deseo era encontrar una hermosa mujer de piel resplandeciente en la cual tatuar su propia alma”. Cuatro años le llevó esa búsqueda, hasta que entrevió un pie y así supo que su dueña era la mujer que había estado buscando, quien merecía que él vertiera su alma en ella. Tuvo que esperar casi dos años más hasta que el azar le fue favorable.
Una jovencita, ayudante de geishas, llegó a su taller y Seikichi adivinó que esa muchachita tímida e inexperta era la que había esperado y que sería una mujer consciente del poder que ejerce la belleza, como el que ejercieron en su época las favoritas de algunos emperadores chinos. Bastaba con que él hiciera uso de sus habilidades; su tatuaje la transformaría.

viernes, 21 de diciembre de 2018

El cuento de Navidad de Auggie Wren

“Mientras haya una persona que se la crea, no hay ninguna historia que no pueda ser verdad.”
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Escribir un cuento de Navidad sin caer en el fácil sentimentalismo fue la tarea que se propuso Paul Auster tras aceptar el encargo que le hizo el New York Times en 1991.
Sin saber cómo tratar un tema que en principio no le gusta -los exaltados sentimientos que niños y adultos expresan con esta época-, Auster ve acercarse el tiempo de entrega sin tener qué decir. Por fortuna le habla de su preocupación a un conocido que trabaja en una cigarrería, un hombre con el que ha hecho buenas migas después de que este se enterara de su profesión y de enseñarle a su vez una colección de más de cuatro mil fotos tomadas por él mismo. Este hombre resolverá su dificultad al contarle una historia relacionada con el día de la Navidad, donde intervienen un ladronzuelo, una mujer casi nonagenaria y el mismo narrador, Auggie Wren (un nombre supuesto).
Paul Auster, en El cuento de Navidad de Auggie Wren, se las ingenia para contar (en pocas páginas) una historia que se puede leer desde varias perspectivas. Sin eludir esos sentimientos que tanto le disgustaban al comienzo entrelaza varios relatos que tienen como eje central la tarea que se le había asignado. Combina el Espíritu de la Navidad (un concepto trabajado por autores ya clásicos como Dickens y O. Henry) con otros asuntos como la pertinencia del engaño o el paso del tiempo atestiguado por la fotografía.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Lluvia


La persistencia y el fragor del agua en el tejado de hierro llegaban a crear en cualquiera un deseo de gritar, de huir, de taparse ojos y oídos para no contemplar más aquella cortina gris, monótona, asfixiante.”
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En Pago-Pago, una isla del océano Pacífico, y a consecuencia de una epidemia, unos viajeros deberán esperar durante al menos dos semanas bajo unas lluvias torrenciales para continuar su ruta. En el alojamiento que encuentran se desarrollará el drama en torno al cual gira esta historia.
Frente a la perspectiva de quince días atascados en la isla los viajeros intentan continuar con sus costumbres lo que ocasiona un duro enfrentamiento entre el misionero Alfred Davison y Sadie Thompson, una mujer alegre y extrovertida.
El misionero, quien está convencido de realizar una ineludible labor de redención, presiona a la señorita Thompson, a quien considera un alma perdida, para que altere drásticamente su comportamiento y además regrese a los Estados Unidos. Ella apela su decisión pero nada conmueve a Davison que está decidido a “salvarla”. Su esposa y un matrimonio que se aloja en el mismo lugar asisten al cambio paulatino de la mujer y a los efectos debilitadores que los esfuerzos del misionero ejercen sobre su propio ánimo.
El forcejeo de voluntades parece inclinar la balanza hacia la férrea posición del misionero Davison; sin embargo hasta el último momento el lector no podrá comprender los matices de un desenlace que aunque inesperado no lo sorprende.
William Somerset Maugham en Lluvia, publicada en 1921, no necesita más que de unas cuantas páginas para desarrollar un tema tan viejo como la humanidad.

viernes, 24 de agosto de 2018

El viento en los sauces


“Nosotros, los que desde hace tiempo hemos perdido los sentidos físicos más sutiles, no tenemos el vocabulario adecuado para expresar la comunicación de un animal con el mundo que lo rodea.”
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En 1908 Kenneth Grahame publica un clásico de la literatura infantil: “El viento en los sauces” con ilustraciones de Paul Bransom; desde entonces las aventuras de Topo, Rata de agua, Tejón y Sapo han acompañado a lectores de todas las edades.
Todo comienza un día de primavera cuando Topo influenciado por el espíritu de la tierra que renace decide explorar el mundo exterior. Cuando sale a la superficie su amplitud lo sorprende. Con quien primero hace amistad es con Rata de Agua (navegante y poeta) quien lo invita a quedarse en su casa a la orilla del río. Desde allí, Topo continuará después conociendo lugares como el Bosque Salvaje o la mansión de Sapo y personajes como su frívolo e irresponsable dueño o el señor Tejón que representa la mesura.
En “El viento en los sauces”, donde todos llevan una vida alterada solamente por las vicisitudes propias de cualquier comunidad, conviven seres humanos y animales en orden de igualdad mezclando sus asuntos como sucede en las malhadadas aventuras de Sapo, que no conoce restricciones, o las aventuras de Rata y Topo relacionadas con las características de cada estación.
Tanto en la tradición popular como en la literatura universal se encuentran bastantes ejemplos de cuentos y fábulas con animales humanizados; desde Esopo hasta nuestros días muchos autores han dedicado su talento a escribir historias de animales cuyas vidas como las de los humanos están marcadas por el carácter de cada individuo.

viernes, 11 de mayo de 2018

Bola de sebo

Fotograma de la película soviética Pyshka (Bola de sebo) de 1934
La mujer, una de esas llamadas galantes, era célebre por su precoz gordura, que le había valido el sobrenombre de Bola de Sebo. Baja, redonda por todas partes, gorda a reventar, con dedos hinchados, estrangulados en las falanges, semejantes a rosarios de pequeñas salchichas, de piel brillante y tensa, un pecho enorme que resaltaba bajo el vestido, era todavía apetitosa y buscada, pues su frescura era agradable a la vista. Su rostro era una manzana roja, un pimpollo de peonía pronto a brotar; y en todo eso se abrían, arriba, dos ojos negros. magníficos, sombreados por grandes pestañas espesas que ponían una sombra dentro de ellos. Abajo, una boca encantadora, angosta, húmeda para el beso, adornada por dientes brillantes y menudos.
Poseía, además, según se decía, cualidades inapreciables.”
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En el desolador escenario de la derrota francesa en la guerra franco prusiana de 1870 se desarrolla un drama que tiene como protagonista a Elisabeth Rousset más conocida como Bola de sebo, una mujer de la vida galante en la ciudad de Ruan.
Este relato publicado en 1880 por Guy de Maupassant, nueve años después de finalizada la guerra, cuenta un hecho donde intervienen directamente diez personajes que en determinado momento se ven a merced de un militar prusiano.
En un coche que huye de la ciudad invadida, viajan unas personas que representan en mayor o menor medida la sociedad de una ciudad secundaria: la nobleza, la pequeña burguesía, la iglesia, los marginales. Cada uno de ellos tendrá un papel en el drama que se escenificará en una posada adonde llegará el coche después de un largo viaje. En ese lugar empezará el asedio por parte de un oficial prusiano y de siete de los viajeros sobre la voluntad y el patriotismo de Bola de Sebo.
Su profesión la hace odiosa, pero su generosidad la acerca durante un breve tiempo a ellos. Las circunstancias la convierten paradójicamente en salvadora para luego ser devuelta al lugar donde la mala conciencia de sus acompañantes la ha ubicado siempre.
La pluma de Maupassant, un escritor que supo analizar con habilidad el comportamiento humano, retrata nítidamente la forma en que los principios morales se aplican o no según convenga. Una situación que puede repetirse en cualquier sociedad contemporánea donde los prejuicios siguen tan vigentes y virulentos como en el lejano siglo XIX. La diferencia está en que los rechazos han cambiado de forma y de color adquiriendo el eufemístico aspecto de lo que se ha dado en llamar políticamente incorrecto.

domingo, 4 de febrero de 2018

El último amor del príncipe Gengi

"No me quejo de una suerte que comparto con las flores, con los insectos y con los astros. En un universo en donde todo pasa como un sueño, sentiría remordimientos de durar para siempre."
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En El último amor del príncipe Genghi Marguerite Yourcenar se inspira en el estilo de Murasaki Shikibu, la gran escritora japonesa del siglo X, para imaginar una historia que pudo muy bien hacer parte de “Genji Monogatari”, una de las novelas más antiguas y una de las obras monumentales de la literatura universal.
Con la misma agudeza con la que se describen los amores, las costumbres y pasiones de una corte en la novela original, Yourcenar nos presenta la época final de un príncipe que conjugó en su vida las habilidades necesarias para sortear las intrigas políticas y amorosas a las que estuvo expuesto.
Al declinar su vida, Genghi busca el aislamiento y se entrega a la contemplación con la que intenta conseguir la tranquilidad de espíritu que le fue tan esquiva en la vida que ha dejado. Sin embargo alguien insiste en invadir ese retiro, se trata de La Dama-del-pueblo-de-las-flores-que-caen, una mujer que recurrirá a diversas estratagemas para acercársele.
A pesar del dolor por las cosas perdidas, Genghi en sus últimos días quizá encuentre la paz que busca pero la dama que lo acompaña, ¿logrará el reconocimiento a su dedicación?
Es esta una delicada pintura de la actitud frente al paso del tiempo por parte de un hombre que vivió intensas experiencias con la plena conciencia de que eran únicas, pero también la de una mujer que se arriesga a cosechar una nueva decepción.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Cascanueces

En cada Navidad y en muchos lugares del mundo, se presenta Cascanueces el ballet que debe su fama a la película Fantasía de Walt Disney estrenada en 1940, donde se incluyen algunas de las danzas que lo componen. Desde entonces se ha convertido en uno de los ballets más conocidos y quizá en el más representado por compañías de la talla del ballet de San Francisco o en teatros tan célebres como el Bolshoi de Moscú.
Compuesto por Piotr Ilich Tchaikovski y coreografiado por Marius Petipa y Lev Ivanov, basados en una versión de Alejandro Dumas, fue estrenado en el teatro Mariinski de San Petersburgo en 1892.
La historia que narra tiene su origen en Cascanueces y el rey de los ratones (1816) un cuento de hadas escrito por E. T. A. Hoffmann (escritor y compositor perteneciente al movimiento romántico alemán) que se desarrolla en un día de Navidad en la casa de unos niños rusos.
Ese día llega como siempre Drosselmeyer, el padrino de Marie (Clara en la versión musical), trayendo regalos para todos. Entre ellos un cascanueces que conquista el afecto de la niña y quien se convertirá en protagonista de cruentas batallas y la llevará a recorrer un país de maravillas poblado por muñecos y seres tan deslumbrantes como los que aparecen en cualquier región de ensueño.
Este cuento publicado en 1816 que hace parte de la impresionante obra de este autor, que además de músico y escritor fue un excelente dibujante, es otra de esas piezas literarias de imprescindible lectura que sigue fascinando a los lectores en todas las épocas.

sábado, 18 de febrero de 2017

Josefina la cantora o El pueblo de los ratones

La historia de Josefina es una historia singular en la vida de un pueblo singular cuya actividad principal es trabajar y escapar de sus enemigos. Sin embargo Josefina, que trabaja como todos, ha desarrollado una habilidad que no es común a los demás. Canta. Pero su canto no resiste el análisis. Cuando se intentan entender las razones por las que todos la oyen con reverencia no se encuentran motivos para tal fenómeno. Quizá sólo se deba a las condiciones tan particulares en que viven: el hacinamiento y la zozobra constante.
Se ha analizado desde varios ángulos la autoridad y evidente dominación que ejerce Josefina en su papel de cantora y no se ha llegado a una conclusión satisfactoria.
Paradójicamente como individuo aislado no tiene ninguna influencia. Sus demandas para ser tratada como un ser especial, no se escuchan. A pesar de las presiones que ejerce, todos permanecen sordos a sus exigencias.
Tal vez decida desaparecer aunque está segura de que si no vuelve a cantar, a ensimismar a su pueblo, desaparecerá del recuerdo así como han desaparecido tantos hechos de una comunidad a la que no le interesa ni la historia ni la música.
No es difícil encontrar interpretaciones para Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (, el último cuento escrito por Franz Kafka. Es una metáfora que cada lector explicará desde su particular manera de ver el mundo. O puede, simplemente, identificarse con Josefina, que es de hecho uno de los personajes más conmovedores de la literatura cuyo único deseo verdadero es ser reconocida por los demás… Como cualquier artista.

jueves, 16 de febrero de 2017

Un recuerdo navideño

Ninguna época del año provoca tanta expectativa en gran parte del mundo como los días previos a la Navidad y pocos escritores han sabido captar el tono melancólico que adquieren con el tiempo las navidades pasadas como Truman Capote.
En Un recuerdo navideño, publicado en 1956, dos niños, uno de siete años y una de sesenta y pico, celebran los rituales que han llevado a cabo en los últimos años, sin los cuales la Navidad no tendría sentido para ellos: conseguir los ingredientes para hacer treinta pasteles que enviarán, por correo, a lugares tan remotos como la Casa Blanca o la isla de Borneo; recoger plantas para adornar puertas y ventanas; hallar un árbol que debe ser “dos veces más alto que un muchacho” y decidir qué van a regalar.
Para muchos la magia de la Navidad también estará ligada, como para Buddy y su amiga, con unos ritos que adquirieron, con el tiempo, ese tono de oro viejo que siempre tiene la nostalgia.
Son múltiples las costumbres que se han establecido como preparación para celebrar un suceso que durante unos momentos, cada año, identifica a millones de personas en el mundo. A veces parece como si esos días fueran tan importantes, en el recuerdo, como el hecho esperado; como si para la memoria fuera igual de relevante la expectación que, desde mediados o finales de noviembre, acompaña a todos aquellos que todavía pueden sentir o han sentido en algún momento de la vida, aunque sea por un instante, la emoción de aguardar y vivir ese acontecimiento con la misma intensidad que este par de amigos: uno de siete años y una de sesenta y pico.

viernes, 10 de febrero de 2017

El libro de la selva

Entre 1893 y 1894 Rudyard Kipling publicó una serie de cuentos que pasaron a conformar El libro de la selva, al cual le seguiría El segundo libro de la selva donde aparece de nuevo Mowgli, el muchachito criado por lobos, quien es quizá el personaje más conocido de esta obra.
En las historias que la componen hay elementos comunes como las pasiones de los animales, bastante similares a las humanas, o sus caracteres.
Esto se manifiesta en las experiencias que vive Mowgli: objeto del rechazo de la mayoría de los lobos es perseguido por el odio de un tigre; secuestrado por una manada de monos y rescatado después por sus amigos. Cuando Mowgli reconoce su naturaleza decide entonces acercarse a una aldea de donde, después de ser bien recibido, es expulsado por el miedo que inspira su capacidad de hablar con los animales.
El libro, que termina con un homenaje a los animales que participaban en las campañas militares inglesas, refiere también el empeño de la foca blanca por encontrar un refugio seguro para su especie; los peligros que enfrenta una valiente mangosta en un jardín o el relato de Kala Nag, el elefante cautivo durante años, que se escapa cuando acepta el llamado de la jungla.
Leer o releer “El libro de la selva” nos traslada a un mundo más sencillo donde la maldad no obtiene recompensas y la estupidez se ve reflejada casi siempre en las acciones colectivas. Son los individuos los que se destacan. Es posible que Kipling plasme un pensamiento marcado por el espíritu imperialista británico, pero no se puede negar su gran habilidad para la narración.

miércoles, 8 de febrero de 2017

La busca de Averroes

En el siglo XIX el orientalista francés Ernest Renan habló y escribió sobre Averroes, un médico y filósofo musulmán nacido en Córdoba, España, a finales del siglo XII. En 1949 Jorge Luis Borges publica El Aleph, donde incluye, entre otras historias, La busca de Averroes. Borges se imagina un hecho sucedido en Córdoba donde el protagonista se esfuerza por asimilar el pensamiento de Aristóteles, de quien lo separan catorce siglos.
Averroes, que vivió en la España de mezquitas y muecines, procura entender la obra del griego pero tropieza, una y otra vez, con dos conceptos para los que no encuentra significado: “tragedia” y “comedia”. En los textos que consulta no halla referencias que lo iluminen. En el mundo del islam no existe el teatro. A pesar de contemplar con sus propios ojos una representación y de oír el relato de otra, llevada a cabo en una ciudad lejana, no puede establecer la relación entre esos hechos y las palabras que lo intrigan.
El filósofo desaparece cuando cree haber encontrado la respuesta a sus interrogantes y con su caligrafía más cuidada escribe una falacia. En ese momento el autor, y el lector junto con él, dejan de creer en “Averroes”.
Borges utiliza toda su erudición para fabular conscientemente; para inventar una historia donde los saberes más disímiles se mezclan sin dificultad. Leerlo es como abrir una enciclopedia. Sus vastos conocimientos, enlazados magistralmente, llevan al lector a hacerse preguntas que quizá jamás se había hecho y para las que tal vez ni siquiera él -él menos que nadie- tenga una respuesta definitiva.

lunes, 30 de enero de 2017

Animalario

El Animalario universal del profesor Revillod, publicado en 2003, es una obra con clara vocación taxonómica que habita el reino de la fantasía. Ilustrado por Javier Sáez Castán y comentado por Miguel Murugarren permite al lector armar un alucinante grupo de animales con sólo dar vuelta a una sección de página.
Entre los grandes naturalistas que han clasificado el mundo animal desde la antigüedad hasta el auge de la biología en el siglo XIX, este libro ubica, en lugar destacado, al profesor Revillod quien en su recorrido por el planeta ha descubierto y definido un sinnúmero de animales que evocan a los bestiarios del medioevo: animales fabulosos que aparecían en los libros iluminados o en los relieves de las iglesias románicas o góticas.
Este Animalario, es una de esas obras que pocas veces se dan a la imprenta. Tanto la tipografía como la minuciosidad en el detalle y la técnica de las ilustraciones producen el mismo placer que se siente cuando se consultan viejos libros de biología, enciclopedias o amarillentos diccionarios que fueron fuente de referencia para los estudiantes de la época pre digital.
Muchos de los escritores, ya desaparecidos, que en sus obras dieron paso a su fascinación por los seres imaginarios, hubiesen guardado con celo un libro que abre automáticamente las puertas a una zoología fantástica; refrendada ésta por la autoridad científica de un explorador que, en pocas palabras, se nos aparece como un personaje que debe tener también un lugar principal en el desmesurado universo que día a día desvela la literatura a sus seguidores.