lunes, 30 de enero de 2017

Animalario

El Animalario universal del profesor Revillod, publicado en 2003, es una obra con clara vocación taxonómica que habita el reino de la fantasía. Ilustrado por Javier Sáez Castán y comentado por Miguel Murugarren permite al lector armar un alucinante grupo de animales con sólo dar vuelta a una sección de página.
Entre los grandes naturalistas que han clasificado el mundo animal desde la antigüedad hasta el auge de la biología en el siglo XIX, este libro ubica, en lugar destacado, al profesor Revillod quien en su recorrido por el planeta ha descubierto y definido un sinnúmero de animales que evocan a los bestiarios del medioevo: animales fabulosos que aparecían en los libros iluminados o en los relieves de las iglesias románicas o góticas.
Este Animalario, es una de esas obras que pocas veces se dan a la imprenta. Tanto la tipografía como la minuciosidad en el detalle y la técnica de las ilustraciones producen el mismo placer que se siente cuando se consultan viejos libros de biología, enciclopedias o amarillentos diccionarios que fueron fuente de referencia para los estudiantes de la época pre digital.
Muchos de los escritores, ya desaparecidos, que en sus obras dieron paso a su fascinación por los seres imaginarios, hubiesen guardado con celo un libro que abre automáticamente las puertas a una zoología fantástica; refrendada ésta por la autoridad científica de un explorador que, en pocas palabras, se nos aparece como un personaje que debe tener también un lugar principal en el desmesurado universo que día a día desvela la literatura a sus seguidores.

El guardián entre el centeno

Entre los libros más polémicos de la literatura universal se encuentra El guardián entre el centeno. Ha sido prohibido y recomendado por igual desde su aparición en 1945-1946.
Holden Caulfield, el protagonista, un muchacho de 16 años que entre todas las definiciones que da sobre sí mismo está la de ser analfabeta total -aunque lee muchísimo-, es políticamente incorrecto; odia todo lo que es venerable en la sociedad estadounidense de la época y sobre todo, las convenciones por las que se regía ese país cuando el libro fue publicado. Un estilo de vida y una manera de pensar que todavía se perciben en la actualidad.
La novela de J. D. Salinger fue escrita en un lenguaje bastante provocador para ese momento. Holden utiliza constantemente un vocabulario que en la década de los cuarenta era inaceptable en un joven bien educado. Es este vocabulario y el uso repetido de algunas expresiones lo que le da credibilidad al personaje: un adolescente que rememora lo que le sucedió durante los tres días que pasó por una verdadera montaña rusa emocional.
En ese periplo, mientras trata de soslayar el regreso a casa después de haber sido expulsado nuevamente del colegio, Caulfield desnuda con sus palabras una sociedad pagada de sí misma en los albores del “baby boom”.
Dejando de lado las referencias a la cultura popular, las modas y las descripciones del entorno específicamente neoyorkino de los cuarenta, este personaje podría identificarse con cualquier adolescente que esté pasando por la conflictiva etapa de convertirse en adulto con los ojos abiertos a la realidad.