sábado, 3 de agosto de 2019

Dos veces junio

“…para que las cosas permanezcan y no cambien, también es indispensable que pase el tiempo.”

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La novela “Dos veces junio”, publicada en 2002, transcurre durante un momento de la dictadura militar en Argentina. En ella se mezclan, con la narración principal, datos y hechos que dan cuenta de los actos de un Estado represivo y del ambiente aparentemente normal que vive la nación.
Un soldado raso detalla las tareas que realiza y la actitud de sumisión programada frente a quienes dominan y manipula la realidad en su país. Un ejemplo evidente es la expectativa que reina en la ciudad durante un partido de fútbol mientras él busca con determinación un doctor para que dilucide un problema de carácter fundamental: desde que edad se puede torturar a un niño.
Con una estructura narrativa poco convencional “Dos veces junio” presenta un panorama que en pequeños párrafos deja entrever la historia de unos seres sin rostro, que son sin embargo una presencia constante, como la mujer sin nombre a quien se le roba su hijo nacido en la cárcel; así como las actividades del médico que se encarga de avalar los métodos de tortura o las de la sociedad a la que éste representa.
La indiferencia del soldado refleja un tiempo donde la moral se hundía por perder un partido y algunas personas veían como normal el robo de niños, esgrimiendo para ello argumentos insostenibles.
Con gran capacidad de síntesis el autor denuncia un hecho histórico de manera contundente sin tener que recurrir a un elaborado andamiaje teórico, como respaldo, o echar mano de los clichés usados en la llamada literatura comprometida.


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